lunes, 16 de noviembre de 2009

Salamanqueses In The Night

Nos levantamos una mañana mas... Pero esta vez, con mucha mas resaca de lo normal. Culpa de las bestial noche anterior.


Nos levantamos sin prisa alguna, organizando nuestras maletas (con una lentitud digna de un zombie) para meterlas al coche y partir rumbo hacia Salamanca. Esto se convertiría en un proceso tedioso que nos haría salir, como siempre, bastante tarde.

Desgraciadamente, el cansancio de la mañana solo empeoro la situación: durante todo el trayecto del viaje, nos cruzamos con lluvias torrenciales, niebla y carreteras húmedas. Sin embargo, pese a estas dificultades, Alex y Vicent nos sacaron adelante.

A parte de esto y el hecho de que cada bar o restaurante de carretera careciese de comida o de sentido del humor, el viaje tuvo poca emoción y el día y parte de la noche pasaron sin mucha emoción ni peligro.



Por suerte, después de comprobar nuestro nuevo hogar (un albergue bastante bueno y barato en el centro de Salamanca), salimos un rato a explorar y encontramos un bar bastante decente que servían barra libre hasta las dos de la mañana por 4€, pero solo de un tipo de bebida. Vicent y Xemy eligieron cerveza mientras que Francis eligió Kalimotxo y Alex ni bebio. La verdad es que la noche anterior nos había dejado bastante muertos y, a pesar de que todo el mundo en el bar estaba haciendo algún tipo de fiesta del pijama y quedaban al menos veinte minutos de barra libre, decidimos recogernos pronto y descansar para la verdadera fiesta en salamanca.

Orientación Cero

Sentido de orientación: cero

Dejamos a Vicent y Francis en la puerta de Capitol y nis fuimos por donde habíamos pasado esa msima mañana pero, por alguna extraña razón, acabamos metiéndonos por una calle que no era (bueno, esa extraña razón fue una mujer que nos dijo “meteos por esa calle, que aunque está en obras es transitable”. ¿Transitable? Transipollas. Además, la calle nos dejó a tomar por culo, en una zona por la que no habíamos pasado antes, así que estuvimos buscando las inexistentes indicaciones hasta llegar, por fin, a la autovía.

Bueno, 40 minutos después de dejar a estos en el centro, ya teníamos mas o menos claro por donde ir y nos dirigimos de nuevo a nuestro albergue en Monte Do Gozo. “Oh, esa indicación dice 'Monte Do Gozo, vamos por ahí”. Error: después de conducir por una carretera con cero iluminación y cero señales, llegamos a una calle sin salida.

Al final la cosa mejoró y conseguimos llegar al albergue...

Un rato después fuimos de nuevo al centro: llegar fue cosa fácil y aparcamos en una calle no muy alejada del sitio al que íbamos. Pero entonces, de repente, todas las calles cambiaron de sitio y empezamos a dar vueltas diciendo una y otra vez “esto me suena”, “por aquí ya hemos pasado”... menos mal que, una hora después de llegar, conseguimos dar con el sitio (un bar muy chulo llamado “Malas Pécoras” del que creo que ya hemos hablado en entradas anteriores, porque fue el segundo sitio que visitamos en Santiago).. Cuando llegaron Vicent y Francis del concierto, seguimos deambulando un rato por la calle de bar en bar.

A las 2 a.m o así Francis y Vicent se fueron al albergue en taxi y Alex y yo nos quedamos un rato mas por el centro, hasta que decidimos irnos. Como estábamos bastante “todo lo contrario a sobrios”, nos quedamos durmiendo en el coche.

Por la mañana, Alex condujo y llegamos al albergue sobre las 11. Buena hora para seguir durmiendo. Creo que ya conocemos el centro de Santiago como las palmas de las manos.