miércoles, 11 de noviembre de 2009

Alex y Xemy vs Rammstein

Bueno, gente, aquí estamos de nuevo.

Ayer nos separamos en dos grupos por la tarde para hacer cada uno nuestras cosas: por un lado, Vicent y Francis se fueron al centro con Alicia. Mientras tanto, Xemy, Alex y Silvia...


Silvia, Alex y Xemy se fueron al concierto de Rammstein: metro hasta Goya y cerveceo para soportar la interminable cola de entrada al Palacio de los Deportes. Menos mal que el hermano de Alicia nos dijo de pasar por una entrada alternativa en la que no estuvimos ni cinco minutos.

Una vez dentro nos fuimos a una tribuna frente al escenario desde donde se veía bastante bien.

Empieza el concierto: los teloneros de Rammstein no estuvieron nada mal y caldearon bastante el ambiente... pero a Xemy lo que le caldeó fue otra cosa:


Alex -Oye, pon un par de minis, jefe

Hijo de puta cervecero -Claro, hombre, aquí tienes

Alex – Gracias. Oye, ese mini tiene bastante espuma

Hijo de puta cervecero – Ah, bueno, es que soy nuevo

Alex – Ah, bueno, no pasa nada, aquí tienes, 20 pavos

Hijo de puta cervecero – Ah, gracias, venga, nos vemos

Xemy - ¿Ein?

Alex - ¿Le he dado 20 pavos, no?

Xemy – Si

Xemy – Eh, tío, ven aquí

Hijo de puta cervecero – Qué, qué pasa

Alex – Tío, que te he dado 20 pavos

Hijo de puta cervecero- Si

Alex - ¿Y las vueltas?

Hijo de puta cervecero - ¿Qué vueltas? Son a 10 euros cada uno

Xemy - ¿Ein?

Alex - ¿Ein?

Hijo de puta cervecero - ¿No te lo había dicho?

Alex – Pues no

Xemy – Acho, pues llénalo, ¿no?

Hijo de puta cervecero – Ah, claro

Así que Xemy se pasó todo el concierto de los teloneros blasfemando contra el Hijo de puta cervecero, oh, qué hijo de puta cervecero más cabrón.


Eso si, el concierto fue la-re-hos-tia:


Aquí podéis apreciar, además del increíble directo de Rammstein, el apabullante buen pulso de Alex. Bueno, esta parte es el inicio, al salir los Rammstein al escenario abriéndose paso con soplete.

La verdad es que no hay palabras para describir el espectáculo de pirotecnia que ofrecieron: fuego, explosiones, lanzallamas... ¡y buena música!


Al acabar, pilllamos el metro hasta Gran Via y nos compramos unas hamburguesas en el McDonalds. Ahí nos encontramos con Vicent y Francis, pero eso es otra historia...

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